Busco en otros rostros vanamente,
La sutileza de tu carita angelical…
Si más miro, más vuelvo a recordar
La suavidad de tu piel que me convierte.
La belleza de tus ojos caramelo,
Sin igual atributo que posees,
Será el conducto que a mi alma lleve
Al misterio eterno de los cielos.
Mas tus labios entreabiertos desafían
La quietud de los míos con embeleso
Y la gloria de recibir de ellos un beso
Es éxtasis incomparable de la vida.
Cuando en tu boca se dibuja una sonrisa
Sabe al dulce de la miel elaborada,
Al aroma del jazmín desde su planta,
Al cariñoso accionar de una caricia.
Y tus cabellos agitados por el viento
En un vuelo de indomable torbellino,
Concluyen por brindarle a mi destino
La pasión desenfrenada en un concierto.
Veo tu cara y no pienso más en nada
Es portadora de insinuante fantasía
Única dueña de mis días de alegría
Pues me atrapó la calidez de su mirada.
