Embriagada por la dicha,
Vuelve al bosque la gitana…
Lugar mismo en que encontrara
Por primera vez su amor.
En su alma dulce primor…
Le felicidad le brotaba,
Y afanosa allí buscaba
Mirando a su alrededor.
Presentía que allí estaba
Aquella imagen divina,
Que se le presentara un día
Llenándole el corazón…
Y sin querer la emoción
La colapsa de repente…
Ya que allí estaba presente
El hombre de su ilusión.
Ni el brillo de las estrellas,
Ni del mar, su profundidad
Se habrían de comparar
Con la dicha del momento,
Y comenzó un bello concierto,
Ya que quien estaba allí
En sus manos tenia un violín
Que para ella ejecutaba.
Las notas que de él surgían,
Tan bellas como las flores,
Volaban… y sus acordes,
Haciendo nido en el cielo
Escribieron en su vuelo
Que dos almas se han juntado
Y el amor así ha engarzado
Dos perlas en su rosario.
Cuanta alegría brotaba
De ese encanto de mujer…
Se le veía estremecer,
Abrir sus brazos al cielo…
Y cual gaviota que en vuelo
Desea acariciar al mar,
De hinojos se echo a rezar
Una oración al Supremo.
