Soy en la vida el ser que procreaste,
Por ello existo, por ello vivo, por eso soy;
Con tus senos mi hambre mitigaste,
Con tu encanto me formaste con amor.
Hoy ya adulto pienso y disfruto la enseñanza
Convencido que no se la puede superar,
Pues las raíces que nutren a mi planta
Son las mejores que la naturaleza puede dar.
Supe recibir cual ofrenda del destino,
Tus caricias, tus besos, tu amor tan fraternal…
Y tu temple de mujer, esposa, madre…
Es mi orgullo y hoy lo quiero demostrar.
Más no todos gozamos del privilegio
De tenerte entre nosotros y soñar
Que mañana cuando ya pasen los años,
Devolver tan sólo un poco de ese cariño sin igual.
Pues no es lo mismo saberte que tenerte,
Ni es lo mismo pretender que acariciar,
Pero pensando que tú eres mi recuerdo,
Es lo mismo, porque estás aquí y allá.
Todo está dicho refiriéndose a las madres
Pero es imposible no volverlo a expresar,
Ya que todo lo que se relate al respecto
Se concentra en dos palabras: “QUERIDA MAMÁ”
Hoy no puedo olvidarme si el destino
Algún vientre de madre alguna vez frustró;
Pues también sienten y sufren como aquellas
Que lograron concluir su gestación.
Pero el destino seguro que les brinda:
Sobrinos ahijados, hijos en el amor;
Que concluyen por un reto de la suerte
En los hijos que Dios aún no les dió.
Aunque se apaguen mis ojos, ya sin vista,
Aunque se calle mi boca y sin hablar,
Mientras corra la sangre por mis venas
Estarás en mi corazón, por siempre MAMÁ.
