Ya llegó mi niño al mundo
Que placer, cuanta emoción
Esta de fiesta el corazón
Por su piel de terciopelo
Más sus manitas que al cielo
Se alzan como caricias
Y de su boca la sonrisa
Hace eclosión a mi pecho.
Cuanta magnificencia
Que produjo su llegada
Era la flor anhelada
Que faltaba en mi jardín
Pues ese hijo al venir
Con su inocencia bendita
Le dio motivo a mi vida
Y razón a mi existir.
Ansiaba verlo crecer
Gateando sinuoso el piso
Y como mágico hechizo
Agarrarse de la silla
Que será su muletilla
Para poder caminar
Y aunque un paso llega a dar
Al hacerlo trastabilla.
Pero vuelve a intentarlo
En afán de mejorar
Y ahora lo habrá de lograr
Corrigiendo su fracaso
Será seguro su paso
Y en alegría desbordada
Pues para él fue la gloria
Que lo cobijó en su regazo.
