De mi cuerpo se apodera la nostalgia…
Frío manto que me cubre con su hielo,
Es tu ausencia quien pintó de gris el cielo,
Ya no brilla tibio el sol sobre mi alma.
Por el exilio de tus besos, el tormento
Se amalgama con mi falta de alegría…
Lacerante que hace sangrar la herida
Más profunda que habita en mí pecho.
Es un grito de mi corazón que está herido
El que estalla en medio de la nada…
Sin consuelo, pasión desesperada
Que no sabe de ausencias ni de olvidos.
No concibo un futuro sin quererte…
Marginado habrá de estar el sentimiento,
Será un jardín cercenado por el viento,
Que florecerá si es que un día vuelvo a verte.
Te extraño tanto como jamás lo he pensado
Me alimenta tierna pasión inteligible…
Nuestro reencuentro, mi amor, hará posible
Que me transporte al lugar más anhelado.
